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La importancia
de una buena estimulación del lenguaje en las edades tempranas es algo que
generalmente no se discute, tampoco se pueden negar los beneficios que reporta
a la salud del niño pequeño la lactancia materna, pues son bien conocidas sus
ventajas para la salud del bebé. Lo que aún no es muy reconocido por algunas
personas es que la lactancia materna sienta las bases para un correcto
desarrollo del lenguaje.
Por: Olga León
Asesora: Lázara
Fernández
Resultan
innegables los múltiples beneficios que genera la lactancia materna para el
desarrollo integral del niño, y de hecho, algunos de ellos ampliamente
reconocidos por la mayoría de los padres como son los relativos al
fortalecimiento del sistema inmune, al adecuado aporte de nutrientes en la
alimentación, al incremento del bienestar psíquico del menor, entre otros. Sin
embargo, no resultan igualmente conocidos los beneficios de la lactancia
materna para el desarrollo posterior de las habilidades relacionadas con el
lenguaje.
Si nos fijamos
detenidamente, notaremos que para pronunciar los múltiples sonidos que componen
nuestra lengua, necesitamos la participación directa de un grupo más o menos
extenso de elementos como los maxilares, el paladar duro y paladar blando, los
labios y la lengua. Estos elementos son los mismos que intervienen en otras
actividades vitales como la succión y la deglución, ambos íntimamente
vinculados a la lactancia natural.
¿Por qué es importante la lactancia natural y qué beneficios tiene frente
a la artificial?
El proceso de
succión implica una importante actividad de los labios y de los maxilares. Los
primeros sirven para inmovilizar la mama, después de lo cual, los maxilares se
encargan de comprimirla para ayudar a la salida de la leche.
Al nacimiento
del bebé, la mandíbula tiene forma de arco y se encuentra retraída con respecto
al maxilar superior. Adicionalmente, el tercio superior de la cara se encuentra
más desarrollado y el espacio bucal se encuentra ocupado por la lengua.
El acto de
succión contribuye al avance de la mandíbula alcanzando una posición apropiada
alrededor de los 8 meses y a una adecuada configuración de los arcos. Por su
parte durante este proceso la lengua llega a ocupar una correcta posición lo
que facilita el equilibrio craneofacial y fortalece la musculatura oral.
En cambio, en
la alimentación con biberón, la tetera, por ser más larga y gruesa, desplaza la
lengua al piso de la boca y no favorece el avance de la mandíbula, pues impide
realizar los movimientos de avance y retroceso mandibular afectando un adecuado
desarrollo craneofacial.
La alimentación
con tetera es un acto pasivo durante el cual la leche pasa directamente hacia
el interior de la boca, interfiriendo en el balance de la musculatura intra y extra oral. La lactancia artificial hace que los
reflejos de succión y deglución sean inadecuados, y el trabajo de los músculos
de la boca más pobre, lo cual tiene efectos negativos en la maduración y
desarrollo craneofacial. Además, ella estimula la aparición de hábitos nocivos
y maloclusiones.
¿Qué factores determinan la producción de sonidos articulados?
Como se
observa, los mecanismos implicados en la producción de sonidos articulados son
los mismos que intervienen en la succión. Es por ello que su correcto
desarrollo y fortalecimiento son indispensables para evitar dificultades en el
habla.
Si bien la
lactancia materna contribuye al fortalecimiento de la musculatura bucal y al
correcto desarrollo del sistema de órganos que intervienen en el habla, la
lactancia artificial desde las edades tempranas y prolongada en el tiempo
repercute desfavorablemente en el lenguaje oral en tanto propicia el retardo en
la aparición de los sonidos articulados y de las primeras palabras, al igual
que trae dificultades en la articulación de sonidos.
Es por esto que
podemos afirmar que una correcta succión y deglución son de vital importancia
para el fortalecimiento de la musculatura de los labios y los maxilares y por
ende, para la prevención de alteraciones del lenguaje al tiempo que contribuyen
a mantener los dientes en una posición adecuada, todo lo cual se logra mediante
la lactancia natural.
Otro factor no menos importante en el desarrollo del lenguaje
Para el
desarrollo correcto del lenguaje no solo son fundamentales los factores
biológicos y el correcto control de los elementos vinculados a la alimentación.
Es también de suma importancia la estimulación que recibe el niño desde su
nacimiento y a lo largo de su infancia no solo de sus padres, sino de todos los
adultos que de alguna forma intervienen en su educación.
A continuación
describimos algunas características que debe tener el lenguaje de los adultos
para favorecer un correcto desarrollo del lenguaje en los niños:
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